El veneno de abeja ayudará en el tratamiento de la osteoartritis

El veneno de abeja puede ser un medio eficaz para tratar la artritis, como establecieron los investigadores. Las inyecciones de esta sustancia en las rodillas de los pacientes pueden ayudar a millones de personas.

Científicos de la Universidad de Washington han desarrollado inyecciones basadas en el veneno de abeja, que puede ayudar a millones de víctimas de la artritis. Crearon pequeñas nanopartículas, inyectadas directamente en las rodillas doloridas, usando un péptido llamado melitina contenido en el veneno de la abeja, que tiene un potente efecto antiinflamatorio que detiene la destrucción del cartílago, un revestimiento natural entre los huesos. Es su desgaste y causa los síntomas característicos de la artritis.

Los científicos que inyectaron estas inyecciones en ratones creen que mientras más pronto se administren tales inyecciones después de lesiones y accidentes deportivos, menor es la probabilidad de osteoartritis. Los expertos también esperan que las partículas del veneno de abeja ayuden a aquellos que han estado sufriendo esta enfermedad por muchos años. Actualmente, la medicina no puede ofrecer ningún medio radical para tratar la artritis, por lo que sus víctimas deben contentarse con analgésicos antiinflamatorios. Sin embargo, el uso a largo plazo de este tipo de medicamentos daña el estómago. Los métodos más extremos de tratamiento implican inyecciones de esteroides para reducir el grado de inflamación o reemplazo quirúrgico de la articulación.

El veneno de abeja es un antiguo remedio para combatir la inflamación. Los intentos anteriores para hacer de esta sustancia un medicamento seguro y eficaz para el tratamiento de la artritis no dieron el efecto adecuado. Esto se debió al hecho de que el medicamento contiene un péptido activo, que es transportado por el torrente sanguíneo, y no va directamente a las articulaciones dañadas. Las inyecciones de veneno de abeja puro pueden causar reacciones alérgicas mortales. Ahora, los científicos estadounidenses han desarrollado pequeñas partículas que contienen cantidades microscópicas de melitina, que se envían directamente a la zona dañada y producen el efecto adecuado.